Los Siete Pecados Políticos de Don Andrés.
La Ignorancia, la Mentira, la Soberbia, la Ilegalidad, el Autoritarismo, el Nepotismo y la Corrupción. Antes que nada quiero pedir una disculpa pública a los jerezanos, por haber colaborado con la campaña electoral que llevó a Don Andrés Bermúdez y a sus parientes a la Presidencia Municipal. Debo reconocer que muchos amigos y conocidos me habían manifestado que yo estaba equivocado con respecto a la capacidad de Bermúdez y sus colaboradores para gobernar bien el municipio. Porque sin conocer a fondo a Don Andrés, yo le había otorgado el beneficio de la duda, pues sentía que Bermúdez iba a ser electo nuevamente por la mayoría de los jerezanos, con o sin mi apoyo. Y decidí apoyarlo porque pensé que de alguna forma yo realmente podría contribuir para mejorar a Jerez, con nuevas y mejores políticas administrativas, sobre todo sin corrupción, y con legalidad. Sin embargo, a menos de un año de gobierno bermudista, ahora me siento completamente defraudado, desilusionado y muy molesto con ellos. Principalmente porque en la campaña de Don Andrés se suponía que iba a ocurrir todo lo contrario. Y sin embargo, a diez meses de su gestión municipal, la irónica pero triste realidad es que son bastante graves los pecados políticos que Bermúdez ha cometido en agravio de la ciudadanía jerezana. Y son siete los principales:
1.- La Ignorancia. Sin duda que este es el primer y más que evidente, pecado político de Don Andrés. Tiene razón el dicho: “no hay peor necedad que la de un ignorante”, pero todavía es peor cuando éste tiene iniciativa, porque sus necedades causan mayor daño a mucha gente.
2.- La Mentira. Después del anterior, tal vez es el pecado más evidente del novicio edil, pues se ha demostrado que ha mentido en todas y cada una de sus promesas de campaña. Y es claro que una de sus más arraigadas mañas es mentir a diestra y siniestra, sin recato alguno.
3.- La Soberbia. Bermúdez es un ser bastante soberbio y egocéntrico. El llamarse “El Rey del Tomate”, es una inequívoca prueba de su gran ego. Andrés se confunde, y se cree un ser mesiánico. Y ser presidente, para él es; ser “El Rey”, y por eso actúa y decide como si realmente lo fuera. Creyendo como Napoleón; que “el Estado soy Yo”.
4.- La Ilegalidad. El Hombre de Negro tiene un largo historial de ser una de las personas más oscuras e ilegales de la política local. Evidentemente que a él le vale madre la Legalidad. Es decir; las reglas, las normas y los protocolos jurídicos que se tienen que observar, respetar y cumplir en la administración municipal, principalmente la Ley Orgánica del Municipio y obviamente la Constitución.
5.- El Autoritarismo. Especialmente con el poder, Don Andrés es una persona arbitraria. Los mismos regidores han manifestado cómo actúa en las reuniones de cabildo, sin respeto absoluto por la normatividad. Él hace lo que le da su regalada gana. Pone y quita a quien quiere y les paga lo que quiere, sin autorización y sin respetar los acuerdos de los regidores del H. Ayuntamiento. Y sobre todo, carece de un Plan de Desarrollo Municipal. Andrés es un burro sin mecate.
6.- El Nepotismo. Desde la campaña electoral, este pecado político del actual edil, fue atinadamente denunciado por la oposición. Actualmente, tan solo cuatro familias emparentadas entre si, tienen el control absoluto de la administración municipal. Aunque dos casos ya han sido debidamente denunciados y sancionados por el Congreso del Estado, aún existen más casos evidentes.
Y 7.- La Corrupción. El último pero no el menos importante. Ahora este es su pecado, aunque durante la campaña era su lema: “Por un municipio sin corrupción”. Y aunque resulta irónico, es más que evidente la corrupción que invade a todas las funciones de la administración municipal. Desde los aumentos arbitrarios a sus salarios, la compra fraudulenta de la camioneta usada del rastro en 300 mil pesos, los turbios manejos de los ingresos y egresos de la pasada Feria de Primavera, y hasta la sucia forma de llevar sus finanzas en la Tesorería Municipal. Todo esto nos lleva indudablemente a corroborar que en la actual administración bermudista impera una grave e incontrolable corrupción.
En conclusión, estos siete pecados políticos de Bermúdez deben ser juzgados. Primero por la vía jurídica, y esto ya se está realizando ante una Comisión Especial del Congreso del Estado. Y segundo ante la opinión pública y la ciudadanía a través de los medios. La información verídica ya no es un privilegio de pocos, sino es un derecho de todos. Y todos estos pecados están debidamente fundamentados en pruebas; de documentos oficiales y no oficiales, en forma textual, gráfica y de audio y video. Por ello la gente común debe informarse para forjar su criterio personal con respecto a estos asuntos de interés público y de allí, tomar una decisión, y así dar una solución final a esta problemática.
Así como hace un año yo escribía a favor de Don Andrés, ahora debo reconocer mi error en haber confiado en él. Ya que después de haberlo demostrado durante más de diez meses, su dizque administración municipal ha resultado todo un fraude. Tal y como lo habían pronosticado sus opositores hace un año, y como ahora lo han denunciado los siete magníficos que se han opuesto a sus caprichos y necedades. Por eso, yo siento la obligación moral de solidarizarme con estos siete regidores, y así mismo de denunciar y promover la remoción de Don Andrés. Ya basta de darnos “puré de tomate con el dedo”. No creo que la ciudadanía lo siga tolerando más tiempo. Finalmente, si usted cree que la Alianza de Organizaciones y Ciudadanos y los Siete Regidores tenemos razón, únase a nuestro movimiento, sin pretensiones partidistas. Nuestro único afán es de hacer que el presidente municipal Don Andrés Bermúdez respete la Legalidad, es decir, la Ley Orgánica del Municipio, o se va.
Autor: Guillerm Trejo Presa
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